Se cumplen 7 años del primer “Ni una Menos” en la Argentina

El 3 de junio de 2015 en las plazas más importantes de la Argentina, se llevó a cabo un grito unánime que hasta el día de hoy resuena en el aire. Miles de mujeres y de hombres inundaron las calles llevando un solo mensaje, el de “Ni una Menos”. Un pedido de ayuda que nació desde el dolor, la bronca y el hartazgo, pasando por la impotencia de ver cómo matan a las mujeres, convirtiéndose en la voz de las víctimas que fueron silenciadas. El punto central de aquel encuentro fue en la Plaza del Congreso, en la ciudad de Buenos Aires, pero se replicó por todo el país, situación que hasta el día de hoy se reproduce y se expandió por el mundo.

Desde ese momento comenzó a existir un registro oficial de los casos de femicidio, tomando valor el término para caratular el hecho. De acuerdo al informe emitido por la Corte Suprema de Justicia de la Nación, en 2021 hubo un total de 251 asesinatos por razones de género, dando como resultado un fallecimiento cada 35 horas. Actualmente, según contabiliza el Observatorio de las Violencias de Género “Ahora que si nos ven”, entre el 1 de enero y el 25 de mayo de 2022, se contabilizaron 119 femicidios, lo que indica una muerte cada 29 horas en la Argentina. Detrás de cada una de esas cifras hay una familia que no podrá ver a su hija cumplir sus sueños; un niño al que le tocará crecer sin su madre; y unos amigos que se culparán toda la vida por no haberse dado cuenta del infierno que estaba viviendo o no saber cómo sacarla de él.

“Tengo 9 años. Encontraron mi cuerpo semidesnudo en las vías del ferrocarril. Me violaron y me estrangularon. Mi caso tuvo 10 detenidos y ningún acusado. Lo cuento yo, porque Nair Mostafá no puede”, decía uno de los mensajes en un hilo de Twitter que relataba tiempo atrás los distintos casos de femicidio que se han cometido.

“Anoche una señora mayor esperando el cole me dice: ‘qué suerte, ahora somos dos para gritar. Cualquier cosa grita, grita mucho’. Me rio y nos quedamos en silencio, y dice: ‘nunca supe si mi hija gritó cuando se la llevaron’. Me partió el alma. “, decía otro de los mensajes.

“Tengo 16 años. El portero de mí edificio intentó violarme. Me golpeó, me sofocó y estranguló. Dicen que morí en menos de 5 minutos. Me encontraron 24 horas después dentro de una bolsa de basura en una planta de residuos. Lo cuento yo, porque Ángeles Rawson no puede”, expresaba otro de los escritos bajo el hashtag #Cuéntalo. Ya sean propios o ajenos, no hay sola una mujer que no tenga una historia para contar.

En lo que va del año, el 42% de las víctimas fueron asesinadas por sus parejas, mientras que el 19% por sus ex. La mayoría murió en su vivienda, y un porcentaje menor en la que compartía con el agresor. La intimidad es el lugar de mayor riesgo para las mujeres, pero, aunque el hecho ocurra a puertas cerradas y entre cuatro paredes, estamos todos involucrados.

Dejemos de perdonar a aquel que es violento, dejemos de tapar el sol con la mano, dejemos de culpar a la víctima por su forma de ser opor cómo iba vestida, porque es tan injusto decir que por una pollera corta o por una remera con escote “se provocó al agresor”, y aprendamos a educar, empecemos a criar seres humanos decentes, que enaltezcan los valores, inculquemos a que se respete la decisión del otro, su autonomía yla libertad de elegir, que nunca pasarán de moda.

Te pueden dejar en visto, tardar en responder un mensaje, no querer verte, salir sin vos, conocer nuevas personas, tener muchos amigos, y nada de eso será motivo para cometer un crimen. No existen motivos, porque nada te da el poder de decidir sobre la vida del otro. Porque podrán callarlas, pero siempre habrá alguien que grite por ellas.

Por: Lucas Flores #SanLuisVip