Malakiu Lenceria, la historia de un emprendimiento que creció desde cero y hoy celebra su expansión
En la ciudad de San Luis, se vivió una jornada cargada de emoción con la inauguración de Malakiu, un local de lencería que refleja años de esfuerzo, constancia y crecimiento sostenido. Detrás de este proyecto está Agustina Garay, una emprendedora que logró transformar un comienzo humilde en un negocio consolidado.

El evento, abierto al público, reunió a familiares, amigos y clientas que acompañaron este nuevo paso. “Se siente con muchos nervios y mucha emoción”, expresó Agustina minutos antes de abrir las puertas, dejando ver la carga emocional de este logro.
La historia de Malakiu comenzó hace más de seis años, en un contexto completamente distinto. Con recursos limitados, Garay inició vendiendo lencería a través de redes sociales, utilizando plataformas como Marketplace y realizando envíos desde su casa. “Empecé con una docena de conjuntos, todo lo que vendía lo reinvertía”, recordó.

El salto al primer local físico fue otro desafío. Con un solo perchero de madera, fabricado por un familiar, y un espacio adaptado con durlock para disimular la falta de stock, el negocio comenzó a tomar forma. “Lo pintamos nosotros, no teníamos dinero para pagar un pintor. Fue mucho esfuerzo”, relató.
A pesar de los obstáculos, incluyendo la pandemia, el emprendimiento no dejó de crecer. El fuerte trabajo en redes sociales permitió consolidar una clientela fiel, lo que impulsó la ampliación del stock y la evolución hacia el formato mayorista, posicionándose como una de las primeras casas de lencería mayorista en la ciudad.
Con el paso del tiempo, el local original quedó chico. La incorporación de un depósito fue una solución temporal, pero la demanda siguió creciendo. Esto llevó a la decisión de apostar por un espacio más amplio y cómodo.


El nuevo local de Malakiu ofrece una mejor experiencia para las clientas y también mejores condiciones de trabajo para el equipo. Cuenta con un salón comercial moderno y un depósito mayorista de gran capacidad. “Era una necesidad, tanto para el equipo como para nuestras clientas”, explicó.
Hoy, el emprendimiento ya no es individual. Junto a Agustina trabajan su hermana Constanza Garay, Erica Gómez y Agustina Arce, conformando un equipo consolidado.
“Empecé sola y hoy somos cuatro. Es más de lo que imaginé”, afirmó con emoción, reconociendo que la realidad superó sus expectativas.

En este camino también fue clave el acompañamiento personal. Su pareja, presente en la inauguración, ha sido un apoyo constante en cada etapa del crecimiento.
La historia de Malakiu es el reflejo del esfuerzo, la perseverancia y la visión emprendedora. Un ejemplo claro de que, detrás de cada logro visible, hay años de trabajo silencioso que hoy encuentran su recompensa.