“La vida nos pone a prueba una vez más”

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En estos días convulsionados por el virus COVID 19, la vida nos pone a prueba una vez más. En general todos coincidimos que el cuidado de la salud deber ser prioritario ante el avance de una pandemia con ribetes históricos. En este punto es donde quiero plantear que, además del cuidado sanitario de los ciudadanos, debemos reflexionar sobre la necesidad de cuidar la salud emocional y económica de la población. No podemos dejar de tener en cuenta el estrés post traumático de las personas que siguen trabajando en los llamados “puestos esenciales” y en este caso pongo en primer lugar a los médicos y personal de las fuerzas de seguridad y junto a ellos choferes de colectivos que se ocupan de transportar a esos trabajadores, choferes de camiones que atienden la logística y empleados de supermercados, carnicerías y verdulerías, todos ellos expuestos al virus, para asegurarnos que no nos falte “lo esencial”.

En cuanto a la “salud económica” que les planteo, hemos escuchado en las últimas horas una serie de medidas que apuntan a cuidar los intereses de una parte importante de la población. Por ejemplo, créditos blandos para PYMES, postergación del pago de contribuciones patronales para ciertos sectores de la actividad económica, congelamiento de los precios de alquileres por 180 días, etc. Y justamente me quiero quedar con el tema de los alquileres. En la batería de medidas tomadas contra reloj, porque así lo exige la situación de emergencia, se omitió el cuidado de la salud económica del pequeño comerciante que tiene su local a la calle con 1, 2 o más empleados y que, entendiendo el mensaje de solidaridad y patriotismo que nos piden las autoridades, conservan esas fuentes de trabajo y hacen el esfuerzo por seguir pagando los salarios. A esta responsabilidad económica de mantener el ingreso de esas familias, el pequeño comerciante también debe enfrentar el pago del alquiler de su local que, si bien no podrá sufrir incrementos por 180 días, en ningún momento se pensó en cómo hace ese pequeño comerciante para afrontar el pago del alquiler teniendo su negocio cerrado durante 30 días.

En sintonía con el último discurso del Presidente de la Nación Alberto Fernández, no vengo a plantear que los dueños de los locales dejen de ganar, sino que vengo a plantear la necesidad de instaurar este espíritu solidario y patriótico de ambos lados del mostrador. Juntos deberíamos pensar en postergar pagos de alquileres en parte o en su totalidad y luego dividir ese saldo en cuotas sin interés que le permitan al pequeño comerciante no ahogarse en el intento de cuidar la fuente de trabajo de sus empleados y, al mismo tiempo, cumplir con el resto de sus obligaciones.

Nota de opinión: Por Juan Fernández – Propietario de una PyME