De duelo a benevolencia

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Hablar de duelo, es prácticamente un tabu todavia. Pero hay varios duelos. Los hay materiales, emocionales o físicos, este último es el más conocido. Pero uno no solo hace un duelo cuando una persona muere. Terminar una relación es un duelo, que los hijos «abandonen el nido» es hacer un duelo también. Cambiar apariencias, dejar de relacionarse con algunos amigos, hacer una limpieza de cosas que tienen una carga sentimental en nuestra casa también… Y bajo este contexto mundial, de la incertidumbre constante, de que los hábitos que teníamos ya no deben ser los mismos y no porque elegimos dejarlos o cambiarlos, sino porque quizás es parte de la solución, es un pequeño duelo también. Darnos cuenta de que ya no haremos ni seremos eso que hacíamos o estamos antes. ¿Suena fea la palabra duelo? Ahora transformémosla. Nos empezamos a dar cuenta de cuánto tiempo pasamos en casa, cosas que dejamos de lado o teníamos tiradas y comprendemos que podemos vivir con poco. Entonces el duelo se transforma en solidaridad. Y si esta palabra queda chica, entonces duelo se transforma en benevolencia, misericordia. Todo lo que dejamos o nos deja, otros lo renuevan y lo reciben, incluso nosotros mismos si nos renovamos después de abandonar ciertas cosas, dejamos de sentir esa molestia de duelo, para sentir amor propio. Mira todas las formar que suplantan esa palabra. Mirar la vida de esta manera, puede simplificarnos muchas cosas que no entendemos.

Por Carolina Remedi – Periodista #SanLuisVip